

El día 25 de octubre, cuando se cambia la hora para mitigar los efectos de la eclíptica, siete aguerridos pilotos salimos desde Don Benito hacía Olivenza por la carretera Ex-105. Custodiados por los castillos de Magacela de la orden de Alcantara y él del condado de Medellín salimos a encontrarnos con el castillo de Alange, dejando en Guareña el condado de Medellín para pasar a las tierras de la orden de Santiago.
La fortaleza del Castillo de Alange era conocida como Castrum Colubri en época romana. En el siglo IX es reconstruido por Ibn Marwan tomando el nombre árabe de Castillo de Hixn-al-Hanash. Pasó a manos cristianas a mediados del siglo XIII; cuando conquistado por Fernando III el santo lo cedió a la orden de Santiago, pasando a formar el núcleo principal de la encomienda de Alange.
Después de atravesar los predios de Repulgo (Pablo y Juan seguro que le conocen bien), figura emblemática del agro extremeño, divisamos sobre los tejados de Villalba de los Barros el castillo de la Vaguada. Castillo que fue construido el año 1418 por don Gómez Suárez de Figueroa, Maestre de Santiago y miembro de la familia (Suárez de Figueroa, señorío de Feria) más influyente en la zona, aprovechando una fortificación anterior de origen árabe. Los Señores de Feria residieron en el castillo hasta su traslado al Alcázar de Zafra a mediados del siglo XV.
El castillo de Villalba se encuentra al amparo del castillo de Feria que fue entregado a Lorenzo Súarez de Figueroa de manos de Enrique IV, quien además le otorgó el título de Conde. En época de Felipe II se elevó el rango de la familia y le fue concedido a Don Gómez Súarez de Figueroa el título de Duque.
Un poco más adelante sobre un pequeño cerro se eleva el castillo de Nogales, en la localidad de Nogales. Castillo que también fue de los Súarez de Figueroa desde 1395.
Terminamos nuestro viaje a los pies de la torre del Homenaje del castillo de Olivenza. Este castillo fue conquistado por los templarios en la primera mitad del siglo XIII. Desde este siglo alternó etapas de dominio portugués con español, hasta el año 1811 donde definitivamente pasó a los españoles. Olivenza fue ocupada por España en 1801, durante la Guerra de las Naranjas. En la Guerra de la Independencia, en 1811, Olivenza fue tomada por las tropas anglo-lusos al mando de lord Beresford. Aunque los portugueses pretendían quedarse con la plaza, a requerimiento del general Castaños, lord Wellintogn devolvió la ciudad a las autoridades españolas.
Los siete intrépidos moteros pudimos deleitarnos con la mixtura oliventina, ya saben que el Candil dice: "Las muchachas de Olivenza no son como las demás, porque son hijas de España y nietas de Portugal". Nos tomamos un café en un bar que se encuentra en las inmediaciones del ayuntamiento y pudimos visitar la iglesia de Santa María de la Magadalena de estilo manuelino.
La vuelta la hicimos por el mismo camino, aunque algunos de la partida decidieron pasar por Barcarrota para deleitarse con el magnífico paisaje que formar los berrocales y los tupidos encinares. No contaré más de esa aventura para que nadie tenga que acodarse de los ancestros de nadie.
Bueno eso es todo del viaje de Olivenza. En próximas versiones informaré de la nueva incorporación de Mané a nuestro grupo (a pesar de que lo ha explicado muy bien Alfonso) y la planificación de la ruta al controvertido asentamiento túrdulo de la antigua ciudad de Arsa, donde hay quien sitúa la muerte de Viriato.
Lorenzo perdona por el retraso, pero como ves lo prometido es deuda.
jagutier